Recientemente la Iglesia Católica de Costa Rica se acuñó el título de "experta en humanidad" en una declaración en contra de la "Marcha de las Putas", una protesta en la que varios grupos y ciudadanos pro estado laico, feministas, de diversidad sexual y muchos otros puntos de vista, reclamaron a la Conferencia Episcopal Costarricense una explicación antes las palabras de Monseñor Francisco Ulloa, arzobispo de San José durante las celebraciones de la Vírgen de Los Ángeles, patrona de Costa Rica.
El mensaje de Ulloa decía que las mujeres deben vestir con recato a fin de no volverse objetos sexuales. Sobra decir que lo que protege a las mujeres no es el recato sino el respeto. A raíz de estas declaraciones, varios indignados se expresaron libremente frente a la Catedral Metropolitana. La Iglesia dice sentirse ofendida, irrespetada y animó a sus fieles a sentirse personalmente atacados por la manifestación.
Los autodeclarados "expertos en humanidad" parece que han pasado por alto más del 90% de las convenciones internacionales que amparan y defienden la humanidad de las personas sin reservas. Aquí hay algo muy mal. De alguna forma los dogmas cristianos católicos restringen la universalidad de los derechos humanos. Estas contradicciones deber ser revisadas, pues tales interpretaciones no son un buen ejemplo para los fieles católicos en una sociedad que debe avanza hacia la inclusividad.
Recomiendo "La teología feminista en la historia" de la médico y teóloga Teresa Forcades i Vila, que introduce el tema de las teologías críticas de la liberación de una forma clara y concisa, haciendo especial énfasis en lo que conocemos como el problema de las mujeres. Creo que más que traer abajo la autoridad moral de los clérigos para opinar sobre la vestimenta de las mujeres, la "Marcha de las Putas" pone en evidencia la enorme disconformidad que existe en la sociedad costarricense al ser catolizada por la fuerza.
Imágenes tomadas del blog Grano Grueso.




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